Sakura, la icónica flor japonesa

Cada primavera en Japón la delicada flor del cerezo hace gala de su belleza en calles, parques y ciudades, cautivando a sus habitantes y atrayendo a miles de turistas extranjeros, dando inicio oficial al “Hanami” que literalmente significa observar las flores. 

Este fenómeno natural tiñe de rosa el ambiente, las sakuras (cerezos en flor) son motivo de grata contemplación, la gente se reúne para observarlas y disfrutar de su efímero encanto: su tiempo de vida no excede las dos semanas. Esta temporada es perfecta para convivir al aire libre y disfrutar de ricos bocadillos y sake.   

Imagen: japan.travel

La fiebre por los cerezos inicia en febrero, cuando los meteorólogos pronostican su florecimiento, siendo un gran reto para los profesionales del clima ya que siguiendo su predicción se planean miles de viajes -es temporada alta en el país-, además que las fechas varían según la región. Es por eso que toda la población está atenta a las novedades que comparten los especialistas. 

Ver los cerezos ha sido un pasatiempo nacional desde el siglo VIII. Hay muchas especies de esta flor, algunas de las cuales se han cultivado mediante cruza de plantas, es decir híbridos. Estos esfuerzos despegaron en el siglo XIV, donde se cultivaron como flores ornamentales.

Pero, ¿por qué Japón está tan fascinado con el fenómeno sakura desde hace siglos? Los cerezos en flor tienen muchos significados para los japoneses. Mucho tiene que ver con la breve vida de las flores. La fugaz belleza de los cerezos en flor ilustra perfectamente que nada en este mundo es permanente, todo pasa en algún momento. 

Esta admiración por lo pasajero ha sido una parte importante de la mentalidad japonesa desde la antigüedad, el de invitar a vivir el presente y encontrar armonía en las pequeñas cosas que nos ofrece la vida. 

Imagen: Pixabay

Datos curiosos: 

  • Más de 880 mil piezas de Lego se usaron para crear el árbol de cerezo más grande del mundo, según Guinness World Records. Se exhibe en el parque Legoland Japan, en Nagoya. Fue diseñado y construido en República Checa. Mide 4.38 metros de alto, 5.42 de largo y 4.93 de ancho y pesa 3,333 kilos. 
  • El emblema de los guerreros samurái era la flor del cerezo. La aspiración de un samurái era morir en su momento de máximo esplendor, en la batalla, y no envejecer y “marchitarse”, como tampoco se marchita la flor del cerezo; la cual cae del árbol antes de marchitarse, empujada por el viento.
  • Originalmente observada para predecir la cosecha del año, la sakura se convirtió en uno de los símbolos naturales más icónicos del país. 
  • Uno de los sitios más icónicos y concurridos para celebrar el Hanami en la capital japonesa es el Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, que presume más de mil cerezos.
Jardín Nacional Shinjuku Gyoen
Imagen: Wikimedia

Fuentes:
Reforma 
Guinnes World Records 
Japan Travel
Wikipedia

Imagen Principal:  
Pixabay

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